Discusión

DISCUSIÓN.docx
Documento Microsoft Word 43.5 KB

En relación al primer objetivo, se ha podido comprobar cómo los resultados muestran que la participación del hombre es bastante superior a la de la mujer con una diferencia porcentual de alrededor un 70% más de participación, resultados que coinciden con los obtenidos en el trabajo de Salas-Sánchez, Latorre-Román, Soto-Hermoso, Santos-Campos y García-Pinillos (2013) quienes determinan las características sociodemográficas en corredores populares veteranos de maratón. La edad de los participantes se sitúa entre los 31 y los 40 años, resultados coincidentes también con los resultados de Salas-Sánchez et al. (2013).

 

Alrededor de un 60% de los participantes en carreras de montaña no dispone de licencia federativa resultados que coinciden con los obtenidos por Salas-Sánchez et al. (2013) donde obtuvieron que aproximadamente un 85% de los participantes no tenían de licencia federativa. Un alto porcentaje de los participantes realizan sus entrenamientos de forma libre sin contar con entrenador o monitor que los guíe, resultados que coinciden también con Salas-Sánchez et al. (2013). Esto es indicativo de la falta de intrusión del graduado o licenciado como entrenador para estos deportistas. Por este motivo, es posible que la mitad de los corredores pertenezcan a un club deportivo, donde encuentran personas que le asesoren sobre su entrenamiento.

El estado civil de los participantes muestra que la mayoría de los hombres se encuentran en una situación de casados, en cambio, en la mujer la mayoría de ellas es soltera. Estos resultados difieren de los obtenidos por Baena y Rebollo (2009) quienes obtuvieron que la mayoría de los hombres que participan en raid de aventura están solteros, aunque la edad de los participantes (30 años de media) es menor que la de los participantes en carreras populares o de montaña. Esto puede ser debido a la menor exigencia de preparación que requieren las carreras de montaña respecto a otras modalidades deportivas como los raids y personas casadas no tengan tanto tiempo para preparar adecuadamente un raids de aventura por las responsabilidades familiares.

 

En lo que respecta al nivel de estudios, predominan los participantes que tienen estudios universitarios, resultados coincidentes son Angosto (2014), Baena y Rebollo (2009) participantes de raids de aventura, Salas-Sánchez (2013) y Ruíz-Tendero, Salinero y Sánchez-Bañuelos (2008) en la valoración del triatleta en Castilla-La Mancha. Por ello, este tipo de pruebas que tienen un mayor nivel cultural, y que puedan utilizar el deporte como medio de desconexión del trabajo.

En cuanto al segundo objetivo, se puede comprobar que los motivos de práctica de los corredores de montaña estudiados, tanto para hombres como para mujeres, el principal motivo por el que realizan carreras de montaña es por motivo de salud, seguido de la aventura personal y la carrera como válvula de escape. Summers, Machin y Sargent (1982) apuntan la mejora física como el principal motivo para correr, seguido de la pérdida de peso, la mejora de la salud y sentirse mejor. Baena (2008) concluye que el deporte salud y el deporte aventura son los principales motivos de práctica de los raiders de aventura. Estos resultados aportan que la población actualmente está concienciándose de los beneficios que reporta la actividad y ejercicio físico sobre la salud.

 

García-Ferrando (1991, 1997, 2001) afirma que no existe un motivo único que lleve a la práctica deportiva, sino que se produce una interacción entre diversos motivos que, en algunos casos sirven para iniciarse, pero también contribuyen al mantenimiento de esa práctica deportiva. Llopis y Llopis (2006) encuentran que los corredores de nivel tienen principalmente un motivo el superar a otros rivales, mientras que para los de menor nivel los motivos son la satisfacción durante la carrera. Por ejemplo, una persona puede realizar una determinada actividad no solo por motivos de salud sino que ha podido elegir la actividad física como válvula de escape, de desconexión en vez de poder realizar alguna actividad sedentaria como ver la televisión o leer.

Los resultados sobre la frecuencia de práctica semanal de los corredores muestran que un alto porcentaje practica este deporte una vez a la semana, seguido por un segundo grupo que lo hace dos veces semanales. Estos resultados se diferencian los obtenidos por Salas et al. (2013), quiénes concluyen que el perfil del corredor veterano es un varón que entrena 4 días a la semana y recorre sobre 50 kilómetros semanales. Por tanto, es necesario tener en consideración las diferencias existentes entre correr o la práctica del jogging urbano y la práctica de correr por montaña, ya que, en estos últimos, los entrenamientos acontecen en entornos naturales con el consecuente empleo de tiempo en el desplazamiento al lugar del entreno y el tiempo disponible para ejercitarse.

 

En cuanto a la preparación de las carreras, en forma de competición, por parte de los participantes, un alto porcentaje de participantes lo realiza frecuentemente cada dos o tres días. Baena y Rebollo (2009) establecen que alrededor de la mitad de los raiders españoles disponen de una preparación para la competición casi diaria y en torno a un 30% realizan una preparación cada dos o tres días, que contrasta con los resultados de este estudio donde un cerca de un 45% de los corredores de montaña realiza una preparación cada dos o tres días por un 12% aproximado que lo hace a diario. Estos resultados pueden estar motivados por la necesidad que hay de desplazamiento, a zonas naturales adecuadas al entorno sobre el que se desarrollan las carreras, para realizar una preparación específica y que al ser la mayoría de los participantes están casados no disponen del tiempo necesario para ello.

Ruiz-Tendero et al. (2008) concluyen dentro de su estudio que de los que entrenan menos de 10 horas semanales son considerados como corredores con un perfil aficionado, mientras que la mayoría de los que entrenan entre 10 y 14 horas a la semana (66,7 %) y los que entrenan de 15 a 20 horas (58,3 %) se pueden considerar que tienen un perfil competitivo. Atendiendo a estos autores los resultados obtenidos en este estudio corroborarían que la mayor parte de los participantes tienen un perfil aficionado al entrenar pocos días a la semana y no disponer de licencia federativa un alto porcentaje de ellos.

 

Los resultados obtenidos sobre quién les dirige el entrenamiento a los corredores de montaña coinciden con los obtenidos por Salas-Sánchez et al. (2013) donde recogen que la mayor parte de los participantes, tanto de hombres como de mujeres, no tienen entrenador ni persona que les dirija y controle los entrenamientos semanales sino que son los propios corredores los que se auto-entrenan ellos mismos. Esto puede estar ocasionado, o bien, por motivos económicos para ahorrar el gasto que supone tener un entrenador, o por el tiempo libre disponible que no permita tener un horario fijo de entrenamiento.

Diferenciando según el sexo, a la hora de entrenar, los hombres en una amplia mayoría entrenan solos, seguidos de aquellos que entrenan con amigos y los que entrenan con compañeros del club al que pertenecen. En cuanto a las mujeres, en un alto porcentaje, suelen entrenar con amigos, en contraste con los hombres que prefieren entrenar solos. Estos resultados pueden deberse a que las mujeres suelen dar una mayor importancia que los hombres a la hora de establecer relaciones sociales.

Las carreras de montaña tienen unas características propias en cuanto a distancias de recorrido y desnivel que presenta cada una de las diferentes pruebas. Los resultados sobre la opinión de los corredores de montaña según el nivel de importancia que tiene el apartado físico, dominio físico, a la hora de obtener éxito en la carrera, la mayoría de hombres considera que existe mucha relación, en cambio, las mujeres indican que estos aspectos están bastante relacionados.

 

Similares resultados se encuentran, tanto en hombres como en mujeres, respecto a la comparativa sobre la importancia del dominio psicológico y el éxito en carrera, ambos sexos coinciden en la gran importancia del valor psíquico a la hora de tener éxito en las carreras de montaña.